El otro día un amigo me dijo que el verdadero activismo no se hace por redes sociales, también escuché por ahí que lo que pasa en Facebook o Twitter no refleja a la sociedad boliviana ya que la mayoría no tiene acceso a Internet. Muchos afirman que el verdadero poder de convocatoria de un grupo o persona se ve reflejado en las miles de personas que logra movilizar en una marcha o concentración, que lo que pasa en Internet no cambia nuestra realidad.

De acuerdo a la “Encuesta nacional de opinión sobre Tecnologías de Información y Comunicación (TIC)” presentada por AGETIC el diciembre pasado, el 67% de la población en Bolivia usa internet de alguna manera y, del anterior porcentaje, el 95% posee internet móvil. ¿Qué significa lo anterior? Que la mayoría de los bolivianos si tiene acceso a internet y, de paso, lo tiene en la palma de su mano. Además, la misma encuesta afirma que la mayoría de los internautas bolivianos utiliza internet para contactar a personas, acceder a redes sociales y buscar información.

Tal es la influencia de internet en nuestro diario vivir que seguir (o dejar de seguir) en Twitter a nuestro presidente se ha convertido en noticia. Si de verdad no importara lo que pasa en el ciberespacio, ni el presidente ni sus ministros hubieran salido a explicar porque alguien es más o menos popular en la red de redes.

El sábado pasado alguien dijo por redes sociales que como el lunes habría paro de los transportistas de carburantes sería bueno ir a cargar gasolina. ¿Qué pasó? En pocas horas todos los surtidores de Cochabamba, y creo que de Bolivia, estaban colapsados. ¿Hubiera pasado lo mismo si transmitían la noticia por radio y televisión? ¡Ni de cerca! Primero que muy poca gente busca informarse en fin de semana y, segundo, nadie tiene su radio o su televisor pegado a su mano.

No sé si habrá o no gasolina, yo no fui a cargar porque no pensaba gastarme horas de mi sábado haciendo cola, pero sí sé una cosa: Un post en Twitter, Facebook o Whatsapp puede lograr un cambio… que no te engañen diciendo que lo que dices en las redes sociales no sirve, tu voz transformada en un texto o una imagen en la red puede cambiar la realidad, tu realidad.