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¡Sacúdete!

Hace un par de días murió Chester Bennington, vocalista del grupo de rock Linkin Park, y no pude dejar de preguntarme: “¿Nuevamente? ¡La pucha! No ha pasado ni un año y otro rockero se suicida”. ¿Cuál fue el motivo? Depresión, la maldita depresión, la enfermedad de nuestra época.

Indagando un poco por ahí pude entender un poco el motivo de su depresión, más allá de su adicción a las drogas y el alcohol que hacen que los sentimiento (buenos y malos) estén a flor de piel, él mismo reconoció en varias entrevistas que su estado depresivo había sido “culpable” de sus mejores canciones. A raíz de lo anterior, me adentré en la red buscando un poco más, no solo de Chester, sino de otros músicos que también se habían suicidado y pude constatar, tristemente, que muchos de los músicos componen canciones justo en esos momentos depresivos… lo hizo Chester Bennigton de Linkin Park, lo hizo Chris Cornell de Soundgarden y lo hicieron otros varios, algunos se suicidaron y otros tuvieron mejor suerte y pudieron salir adelante.

¿Por qué lo hacen? ¿Por qué usan a la depresión como su musa inspiradora? ¿Por qué buscan sus momentos más oscuros para componer? ¡Simple! Porque cuando sacan una canción que habla sobre un tema que causa tristeza, existen muchas personas (sus fans) que se sienten identificados, sienten que esa canción habla de ellos y de sus problemas, sienten que el compositor los entiende tan bien que hasta una canción les compuso… sienten que no están solos… que sus problemas realmente son tan serios que hasta inspiran para crear canciones.
Y lo anterior es malo, ¡es muy malo! Porque como sociedad estamos tan pendientes de la tristeza, que nos olvidamos de la felicidad.

Creemos que las personas que están felices no tienen problemas, suponemos que su vida está arreglada y que ellos mismos, los felices, deberían ser un poco más empáticos y buscar como alegrar a los tristes… o por lo menos no ser tan felices, sino que deberían ser un poco más grises. El colmo de esto es cuando oímos a la gente enojarse porque alguien es demasiado feliz, porque grita al mundo que está enamorado, porque grita al mundo que le esta yendo bien, porque siempre muestra una sonrisa… y dicen cosas como: “Seguro que es infeliz, pobre desgraciado que muestra lo que no tiene”.

Entonces, sin querer, enseñamos a nuestros niños, jóvenes y adultos que para tener un poco de atención ellos deben ser infelices. Por eso tenemos tantos jóvenes solitarios por elección, oscuros por moda, tristes por parecer interesantes. No se dan cuenta que “de la pose a la realidad hay un paso”. Así, al igual que los músicos suicidas, que por profundizar sus estados de tristeza para componer terminaron en una depresión fatal, las personas comunes también pueden pasar de una pose a un estado real de depresión… y la depresión mata, ¡créanme que mata!

Ser feliz es una elección, todos tenemos problemas, todos sufrimos, todos tendremos momentos traumáticos en la vida. Si no los tuviste aún, dale tiempo al tiempo, ya te llegará. Y cuando llegue, tienes todo el derecho del mundo de ponerte triste, de sufrir, ¡pero luego debes levantarte! Debes entender de una vez por todas que tus problemas no te hacen especial, todos tienen problemas y seguro que otros tienen problemas más serios que los tuyos, lo que te hace especial es la capacidad que tengas de seguir adelante a pesar de tus problemas.

¡Sacúdete!

Ama a la vida, disfruta el momento, sé feliz con lo que tienes y créeme en lo que te diré: Eres mucho más interesante cuando irradias buena vibra que cuando irradias tristeza, ¡se luz en este mundo lleno de oscuridad!

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