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Amistades de favor

Tengo una amiga que es experta en ayudar. No importa lo que necesites, si es que esta en sus manos ten la seguridad que ella te lo dará. ¿Dinero? Si tiene y tú lo necesitas, pues te lo dará… ¿Alguna cosa?, ¡pero claro! Es mejor darlo que ‘se esté ahí arruinándose’… ¿Tiempo? Aunque su agenda esté llena, no por nada dicen que el tiempo nunca sobra, ella de alguna manera milagrosa podrá sacarse 5 minutos para dártelos en forma de un café, una charla, un encargo o hacer una ‘carrera’ como si fuera tu chofer o algo por el estilo.

Cuando ella ayuda a alguien no solo lo hace y listo, sino que ella hace suyas las necesidades de las personas a las que ayuda. Un favor pedido se convierte en un asunto de estado; por ejemplo, si alguien le pide que vaya a recoger un paquete al aeropuerto ella convertirá eso en ‘prioridad número uno’ en su vida porque, desde su punto de vista, la persona que lo pidió por algo se lo pidió, ¿no? ¡Seguro es importante! No importará la distancia, el tiempo, los horarios, la trancadera, la gasolina ni el peaje, ella irá allá y lo hará de buena gana y feliz de que piensen en ella para pedirle el favor.

Muy pocas veces, si es que nunca, he visto que ella diga NO a alguien que le ha pedido ayuda. Y al igual que ella yo he conocido mucha gente que se desvive por ayudar a los demás. He conocido gente que escucha horas de horas los mismos problemas de la misma gente, una y otra vez, una y otra vez. He conocido gente  que ha apoyado económicamente a otros con algún tipo de mensualidad mientras estudiaba o pasaba por momentos difíciles. He conocido gente que prácticamente adoptó una familia entera porque el padre quedó sin trabajo y les dio todo lo que necesitan, desde techo hasta estudio para los pequeños. He conocido gente que siempre tiene la mano en el bolsillo para sacarte de un apuro y prestarte dinero solo con tu garantía personal, sin intereses y ni siquiera te piden el ITF que les ha costado sacar y depositar la platita que te hace falta. He conocido gente que ha prestado sus servicios profesionales gratis a alguien porque sabe que no puede pagarle pero que lo necesita. He conocido gente que ‘casualmente’ siempre está disponible para tomar un café con el amigo porque sabe que es la excusa para poder desahogarse de algún problema que lo aqueja. He conocido gente que es capaz de levantarse una hora antes durante semanas para ir a recoger a los hijos de alguien, llevarlos al colegio, recogerlos, hacerlos comer, ayudarlos en las tareas y, al final de la noche, llevarlos a su casa y asegurarse que tienen el uniforme limpio y planchado para el día siguiente.

Todos los anteriores ejemplos, esos pequeños (o grandes) actos de ayuda, son los que nos devuelven la fe en la humanidad. Nos hacen creer y sentir en carne propia que no estamos solos en el mundo, que cuando necesitemos ayuda aparecerá uno de esos ángeles y nos tenderá la mano.

Dicen que no existe luz sin oscuridad, que no existe blanco sin negro… si, el famoso yin-yang chino que afirma que en todo hay dos fuerzas opuestas y complementarias. Por tanto, si existen las personas que siempre esperan ayudar, entonces existen las personas que siempre esperar ser ayudados. Conocer a alguien del primer grupo es una bendición, conocer a alguien del segundo grupo es una maldición, ¡así de simple! Y lo más común es que alguien del primer grupo siempre atrae a muchos del segundo grupo, no por nada se dice que polos opuestos se atraen.

Eventualmente el que siempre ayuda, alguna vez no podrá hacerlo. Quien te presta dinero algún momento no tendrá porque lo perdió todo o porque decidió no prestar más porque hay personas que nunca devuelven. Quien esta siempre disponible para tomar un café contigo justo el momento que tu deseas pero que en realidad lo que necesitas es tener con quien hablar y contarle tus cosas, no podrá porque ya había tenido planes con otra persona y no puede partirse en dos. Quien te da dinero cada mes para que no te falte, para completar tu cuota de la casa, para completar la mensualidad de tu universidad, no podrá porque ha sufrido una reducción en sus ingresos y ahora no le alcanza ni para sus propias obligaciones. Quien recoge y cuida a tus hijos siempre que tienes un viaje o trabajo no podrá porque resulta que justo ahora tiene que encargarse de sus propios hijos y los horarios son incompatibles. Quien te ha ayudado siempre, acompañado a todo lado, justificado ante otros tus acciones y, prácticamente, se ha puesto ‘la camiseta de tu vida’ solo con el fin de que tu te sientas bien, algún día te dirá que estás equivocado porque, vaya, así él lo cree.

Cuando el que siempre ayuda ya no está, lo que haga ‘el ayudado’ determinará el tipo de persona que es. O puede preocuparse, pensar que algo le está ocurriendo a ese su amigo que siempre lo ha ayudado, ir a buscarlo y decirle ‘Hoy me toca, ¿en qué puedo yo ayudarte?’. O puede ofenderse, pensar que su amigo no está ahí justo cuando él lo necesita, echarle tierra a todas las veces que su amigo hizo algo por él y pensar: ‘Hoy me falló, esperaré que él me pida perdón porque eso no se le hace a los amigos’… a este segundo tipo de persona se los conoce como malagradecidos.

¡Aléjate rápido de los malagradecidos! Apenas los reconozcas huye, no pares, escapa… porque los malagradecidos son expertos en hacerte sentir responsable de su felicidad, te muestran que tu eres fuerte y ellos frágiles, te muestran que tú puedes darles algo y ellos pueden recibir. Ellos nunca buscarán la forma de ayudarte, si eres tú quién necesita un café ellos no podrán porque están cansados o tienen mil cosas en la cabeza como para un café…  cuando ya no necesiten de ti se irán de tu vida, no te llamarán, no te enviarán un mensaje, no te contarán sus cosas.… hasta que la vida nuevamente los ponga en su lugar, en ese momento recordarán que tu les ayudabas en una u otra cosa y volverán a tocar, dentro de su estrecho corazón sentirán que ya es tiempo de perdonarte y que pueden permitirte volver a su vida.

¿Conoces a gente así? Yo he conocido a muchos malagradecidos y poco a poco, con el pasar de los años, voy aprendiendo a detectarlos y alejarme a tiempo.

Mi amiga aun no los reconoce y si los reconoce se hace a la loca, ella piensa que su motivo de existir es ayudar sin importar cuánto daño le hagan… y le han hecho mucho… pero ella sigue. Por suerte ella no está sola, por lo menos me tiene a mí para reñirla y decirle ‘¿Nuevamente? ¡Sé dura!, no te des tan fácil’. Y yo sé que ella me mirará como siempre y me dirá ‘Ya se le pasará, acompáñame que debo hacer unos encargos’… aunque ambos sepamos que a muchas de esas personas nunca se les pasará… que son solo amigos de favor.

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