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Hay un tiempo para todo

Existe una escena en la película Footloose (1984) que me encanta, es aquella donde el joven Ren McCormack, protagonista de la película interpretado por el fabuloso actor Kevin Bacon, da un discurso a los representantes del pueblo y les lee varios pasajes de la Biblia para demostrarles que Dios quiere que hagamos varias cosas y que ninguna en esencia es mala, su objetivo era mostrarles que ir de fiesta, bailar y divertirse no era malo… y de todos los pasajes bíblicos que Ren lee, el que más me gusta dice:

Todo tiene su tiempo

Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo:

Tiempo de nacer, y tiempo de morir;

Tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

Tiempo de matar, y tiempo de curar;

Tiempo de derribar, y tiempo de edificar;

Tiempo de llorar, y tiempo de reír;

Tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar;

Tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras;

Tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo;

Tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido;

Tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

Tiempo de rasgar, y tiempo de coser;

Tiempo de callar, y tiempo de hablar;

Tiempo de amar, y tiempo de odiar;

Tiempo de guerra, y tiempo de paz.

Eclesiastés 3:1-8

El tiempo, ¡el dichoso tiempo! Nuestro bien más preciado como humanos es a veces tan mal repartido, que solo con el pasar de los años nos damos cuenta que debíamos haber hecho más cosas banales; como ir de fiesta, bailar y divertirnos, es vez de haber estado concentrados en cosas que nos asegurarían que en el futuro podríamos ir de fiesta, bailar y divertirnos, ¿se entiende?

¡Es que los humanos somos muy incongruentes! Gastamos nuestra vida, nuestro tiempo, en actividades que asegurarán nuestro futuro y nos olvidamos que nuestro futuro no está de acá a unos años, sino que está en los próximos minutos y horas. Nuestro futuro está ahora mismo, está llegando mientras lees estas líneas y se está yendo cuando terminas de leerlas.

¡Es que el tiempo no alcanza para nada! Eso es verdad y no queda más que empezar a poner prioridades. Lo malo es que tampoco sabemos poner prioridades, pensamos que solo algunas cosas deben tener prioridades… como el trabajo o los estudios… cuando en realidad lo que debería ser priorizado es el tiempo que queremos pasar con las personas que queremos, con aquellos que nos hacen crecer, que nos hacen sentir especiales, que nos hacen sentir amados… incluidos nuestros colegas de trabajo y nuestros compañeros de estudio. Nuevamente, priorizamos para el futuro lejano, pensamos que las personas que nos importan, las que son interesantes y constructivas, estarán ahí esperándonos… esperándonos en el futuro lejano cuando ya tengamos tiempo para ellas… cuando nuestras prioridades sean ellas. La realidad es que las personas se cansan de esperar a aquellos que nunca están.

Brian Tracy, un capo en lo que es desarrollo del potencial humano, dice que ‘nadie está demasiado ocupado, todo es cuestión de prioridades’. Así que la próxima vez que alguien te diga que no tiene tiempo para ir a tomar un café contigo, o que nunca está presente en las fechas que son importantes para ti, o que no puede reunirse para hablar de algo que a ti te interesa, o que se olvida de manera recurrente hacer cosas que te ha prometido con la excusa de que tiene muchas cosas en la cabeza; déjame decirte que, lastimosamente, tú no eres una prioridad en su vida. Esa persona tiene su agenda llena y tú no ocupas un cuadradito dentro de su agenda… porque si fueras una prioridad en su vida, esa persona se daría tiempo para ti… y se daría tiempo porque te quiere ahora, en su presente para construir un futuro juntos… ya sea a nivel de amistad, de trabajo, de estudio o de pareja.

Siempre recuerda: tu tiempo es lo más preciado que tienes, adminístralo bien y da tiempo a todo, no lo mezquines a las personas que quieres, pues si lo haces lo más seguro es que esas personas cambien sus prioridades y tú dejes de ser parte de su agenda.

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